Una Justicia de todos pero no para todos.

sábado, 16 de agosto de 2014
Vivimos en una época difícil, llena de peligros e inseguridad, y para colmo tenemos esa cosa denominada justicia representada en una mujer esbelta con una túnica; los ojos los tiene vendados, en su mano derecha empuña una espada y en la izquierda una balanza, por lo tanto, la justicia es ciega pero no sorda ni tonta, ¿por qué si no un hombre que tiene dinero va a la cárcel menos tiempo que otro que no lo tiene? Eso es una cosa que nunca lograré entender ya que los dos son iguales exceptuando que uno tiene más capital que otro y puede permitirse un abogado más influyente. ¿Quién multa a los magistrados? ¿Y a los altos mandatarios del gobierno? ¿Y a los concejales, alcaldes, policía local, guardia civil, policía nacional, etc.…? ¿Qué pasa? Parece que ellos nunca cometen infracciones, que  nunca sobrepasan los límites de velocidad, que nunca beben… pues no me lo creo, esta justicia es favorable para unos y perjudicial para otros. ¿Por qué sancionan a los padres de familia que con mucho esfuerzo intentan sacar adelante a sus seres más queridos en estos tiempos difíciles, como para que ahora llegue una “autoridad” de éstas y le pongan un regalito de 300€? La justicia no es precisamente considerada; ¿y qué pasa con los terroristas, pederastas, violadores, traficantes, etc., toda esa calaña que tenía que estar erradicada de lo que nosotros llamamos tierra? ¿Por qué la justicia les condena a muchos años y luego salen antes de tiempo por  buena conducta? No lo entiendo, aún diciendo un psicólogo que nunca se reinsertaran en la sociedad o siendo el propio reo el que amenaza con reincidir, son liberados para mayor inseguridad social.

Lo peor de todo es que debemos asumir y dejar hacer a esta justicia hecha por hombres, que debemos obedecerla y confiar en una mujer minusválida adicta a ser sobornada. Cambiemos el rostro y la pose de la justicia, y que esta señora se vaya con su balanza a vender fruta, en lugar de poner en evidencia el derecho y en condenar a los hombres a penas demasiado duras, demasiado blandas, poco injustas o muy injustas. O mejor todavía, que los abogados y magistrados y demás calaña se vean ante la mirada de una justicia sin vendas, pues ésta, calaña escépticos enemigos de la justicia verdadera y amigos de la victoria a cualquier precio llevan mucho tiempo sodomizando a una mujer con los ojos vendados.

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